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ESPAÑA 


            

 

 

 


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España

                                                    Introducción

 

 

España y Portugal constituyen la Península Ibérica, la más occidental de las tres grandes penínsulas del sur de Europa. Forma un enorme promontorio octogonal en el extremo sudoeste del continente. Está situada en una zona templada, entre los 43º 47' 24'' N. (Estaca de Bares) y los 36º 00' 03'' S. (Punta de Tarifa) de latitud, y entre los 7º 00' 29'' E. (Cabo de Creus) y 5º 36' 40'' O. (Cabo de Tourinam) de longitud. España ocupa cuatro quintos de los 580.825 kilómetros cuadrados que forman el área total de la península. Limita al norte con el mar Cantábrico, Francia y Andorra, al este con el mar Mediterráneo, al sur con el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, y al oeste con el océano Atlántico y Portugal.

En comparación con la mayoría de los otros países del mundo, España, con una superficie de 505.957 kilómetros cuadrados, ocupa solamente una pequeña parte del mapa. Sin embargo, en relación con el continente europeo, España es el tercer país más grande, después de Rusia y Francia.

La superficie antes mencionada incluye la mayor parte de la Península Ibérica, unos 493.486 kilómetros cuadrados de un total de 580.760 completados por Portugal, así como los 4.992 kilómetros cuadrados que constituyen las Islas Baleares, al este de la península, y los 7.447 kilómetros cuadrados de las Islas Canarias, que se encuentran a más de 1.000 km. al sur de la península, frente a la costa africana.

Estas últimas forman parte de la cadena de islas que llevan a las Américas a través de la ruta atlántica central. También forman parte de la nación dos ciudades españolas en el norte de África: Ceuta con 18 kilómetros cuadrados y Melilla con 14 kilómetros cuadrados.

 

Tamaño de la población

     VOLUMEN DE POBLACION ESPAÑOLA
     (POR MIL) Y TASA DE CRECIMIENTO ANUAL MEDIO (EN %)
 
     --------------------------------------------------------
     Año     Miles de habitantes       Crecimiento anual en %
     --------------------------------------------------------
     1970            33,713                        1.1
     1981            37,746                        1.1
     1986            38,586                        0.4
     1991            39,434                        0.2
     --------------------------------------------------------
 
 

 

El crecimiento de la población española ha sido bajo durante los últimos cinco siglos, hasta el punto de que la media nacional solamente sobrepasó el 1% durante las décadas 1920-30, 1930-40, 1960-70 y 1970-80. Este crecimiento, que ha sido incluso negativo algunas veces, se debe atribuir, hasta 1900, a un alto índice de mortalidad, apenas compensado con un también alto índice de natalidad. A todo esto hay que añadir un balance de emigración negativo, resultado de las grandes migraciones trasatlánticas a Latinoamérica.

Por tanto, la población española, que en la mitad del siglo XVI era de 7,5 millones aproximadamente, tardó casi 300 años en duplicarse, pero se duplicó de nuevo en solamente 100 años, y hacia 1960 ya había alcanzado los 30 millones de habitantes. A lo largo del siglo, la rápida disminución de las tasas de mortalidad seguida, algunos años más tarde, por un descenso más lento de la tasa de natalidad, causó un índice acelerado de crecimiento. Sin embargo, no sobrepasó el 1% anual, debido otra vez al balance de emigración normalmente negativo, que desde los años 50 ha sido principalmente hacia Europa.

 

La condición peninsular de España

Tierras altas, montañas y mesetas predominan sobre las tierras bajas. Con la excepción de Suiza, España es el país más elevado de Europa, con una altura media de 600 metros. Los picos más elevados son: Pico del Teide (Tenerife), 3.719 m.; Mulhacén (Sierra Nevada), 3.478 m.; Alcazaba (Sierra Nevada), 3.392 m.; Le Poset o Lardana (Pirineos), 3.375 m.; Monte Perdido (Pirineos), 3.355 m.; Cilindro (Pirineos), 3.328 m.; Perdiguero (Pirineos), 3.321 m.; Maladeta (Pirineos), 3.309 m.; y Pico de Camachinos o Vignemale (Pirineos), 3.303 m.

Si exceptuamos la costa gallega, la línea costera española no es particularmente quebrada. Predomina más bien un litoral recto, sin demasiados entrantes, debido al hecho de que las cadenas montañosas se extienden paralelas a la costa.

Este tipo de litoral refleja los contrastes físicos y geográficos que caracterizan la Península Ibérica. Así, las costas del este y sur de España bañadas por el Mediterráneo son planas y arenosas, las del noroeste tienen hermosas entradas a la manera de fiordos, mientras que las del Cantábrico son rocosas y con muchos acantilados.

España posee en conjunto más de 2.000 playas, muchas de ellas de gran belleza y con un clima agradable. A efectos turísticos, están agrupadas bajo nombres conocidos internacionalmente, tales como Costa Brava, Costa Dorada, Costa de Azahar, Costa Blanca, Mar Menor, Costa Cálida, Costa del Sol, Costa de la Luz, Rías Bajas y Rías Altas, Costa Cantábrica, Costa Canaria y Costa Balear.

Límites costeros:

        Costa cantábrica……………………………………………867 km.
        Costa atlántica…………………………………………1.367 km.
        Costa  mediterránea………………………………1.670 km.
                Total parcial…………………………3.904 km.

Fronteras terrestres

        Frontera con Francia y Andorra…………………………712 km.
        Frontera con Portugal……………………………………………1.232 km.
        Frontera con Gibraltar……………………………………………………1 km.
                Total parcial………………………………………… 1.945 km.
 
                Perímetro total…………………………………… 5.849 km.
 

 

Clima

Aunque España se encuentra en una zona templada, su accidentado relieve da lugar a una gran diversidad de climas.

Las montañas del Cantábrico marcan la primera zona de división climatológica bien definida. Al norte de esta cadena, en la estrecha franja del norte, donde se sitúan el País Vasco, Cantabria. Asturias y Galicia, se encuentra lo que podríamos llamar la España lluviosa, con un clima marítimo por excelencia, solamente con ligeras variaciones de temperatura, suaves inviernos y veranos frescos, un cielo casi constantemente nublado y frecuentes lluvias, aunque menores durante el verano. Este clima, que es típico en la Europa occidental, favorece el tipo de vegetación del norte de Europa.

Al sur de la cadena cantábrica se encuentra la España seca, con un clima extremadamente variable, siempre caracterizado por escasas lluvias y un implacable sol ardiente en un cielo intensamente azul, ocasionalmente cruzado por feroces tormentas locales de corta duración.

En términos de superficie, la España lluviosa ocupa un tercio del país, mientras que los otros dos tercios corresponden a la España seca.

HISTORIA

Uno de los aspectos más característicos de la historia antigua de España es la sucesión de oleadas de diferentes pueblos que se extendieron por toda la península. Los primeros en llegar fueron los Iberos, un pueblo del norte de África. Después llegaron los celtas, un pueblo típicamente ario, y de la fusión de los dos surgió una nueva etnia, los celtíberos, que se agruparon en varias tribus (cántabros, astures, lusitanos) que dieron nombre a sus respectivos territorios. Los siguientes en llegar, atraídos por la riqueza minera, fueron los fenicios, que fundaron varias plazas comerciales a lo largo de la costa, la más importante de las cuales fue Cádiz. Después vinieron los griegos, que fundaron varias ciudades, entre las que se encontraban Rosas, Ampurias y Sagunto. En su lucha contra los griegos, los fenicios llamaron a los cartagineses, quienes a las órdenes de Amílcar Barca, se apoderaron de la mayor parte de España. Fue en esta época cuando Roma inició una disputa fronteriza en defensa de las zonas de influencia griega: Y así comenzó en la península la segunda guerra púnica, que decidió el destino del mundo de entonces. Tras la victoria de Roma, Publio Escipión, "El Africano", comenzó la conquista de España, que iba a estar bajo dominio de Roma durante seis siglos.

Una vez que la península fue completamente sometida, hubo una romanización de tal magnitud, que produjo escritores de la estatura de Séneca y Lucano y emperadores tan eminentes como Trajano y Adriano.

Roma legó a España cuatro grandes instituciones sociales: la lengua latina, el Derecho romano, los municipios y la religión cristiana.

Tras la caída del Imperio Romano los suevos, los vándalos y los alanos entraron en España, pero fueron derrotados por los visigodos, que a finales del siglo VI ocuparon prácticamente toda la península.

A comienzos del siglo VIII los árabes se introdujeron por el sur. Conquistaron el país rápidamente excepto un pequeño baluarte del norte que se convertiría en el trampolín para el inicio de la Reconquista, que no culminó hasta ocho siglos más tarde. La época de dominación musulmana se divide en tres periodos: el Emirato (del 711 al 756), el Califato (756-1031) y los Reinos de Taifas (pequeños reinos independientes) (1031-1492).

En 1492 el matrimonio de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, preparó el camino para la unión de los dos reinos y marcó el comienzo de un período de creciente éxito para España, ya que durante su reinado Granada, la última fortaleza de los árabes en España, fue conquistada y a la vez, en el mismo año histórico de 1492, las carabelas enviadas por la Corona de Castilla bajo el mando de Cristóbal Colón descubrieron América. Las Islas Canarias se convirtieron en territorio español (1495), se afirmó la hegemonía de España en el Mediterráneo en detrimento de Francia con la Conquista del Reino del Nápoles, y Navarra se incorporó a la Corona.

Los dos siglos siguientes, el XVI y el XVII, fueron testigos de la construcción y el apogeo del Imperio Español, a resultas de lo cual, el país se convirtió en la primera potencia del mundo bajo la égida de los austrias y la política europea giró en torno a él.

La Guerra de Sucesión a la Corona de España (1701-1714) marcó el fin de la dinastía de los Habsburgo y el comienzo de los Borbones. El Tratado de Utrecht de 1713 formalizó la ocupación británica del Peñón de Gibraltar, dando lugar a una situación colonial anacrónica que todavía persiste hoy y constituye la única disputa entre España y el Reino Unido.

En 1808 José Bonaparte se instaló en el trono de España tras la invasión napoleónica, aunque la fiera resistencia del pueblo culminó con la restauración de los Borbones en la persona de Fernando VII.

En 1873 el breve reinado de Amadeo de Savoya terminó con su abdicación y se proclamó la I República. Sin embargo, un pronunciamiento militar restauró la monarquía en 1875 y Alfonso XII fue proclamado rey de España. Su hijo Alfonso XIII le sucedió en 1886, aunque su madre Reina María Cristina de Habsburgo actuó como Regente hasta 1902, cuando fue coronado el Rey.

Antes de esto una breve guerra contra Estados Unidos concluyó con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898, completando así la disolución del Imperio Español.

En las elecciones municipales de 12 de abril de 1931 quedó claro que en todas las grandes ciudades españolas, los candidatos que apoyaban la monarquía habían sido derrotados. La magnitud del voto a los republicanos fue enorme en ciudades como Madrid y Barcelona. En las circunscripciones rurales los monárquicos obtuvieron suficiente poder como para asegurarse una mayoría en el conjunto de la nación. Pero, estaba claro que en el campo los caciques tenían todavía suficiente poder para impedir unas votaciones limpias. En la noche del día siguiente a las elecciones se congregaron en las calles de Madrid grandes multitudes. Los amigos en los que el Rey confiaba más le aconsejaron que abandonara la capital sin demora para evitar un baño de sangre. En consecuencia Alfonso XIII se marchó de España y se estableció la Segunda República el 14 de abril de 1931. A lo largo de sus cinco años de vida atravesó por todo tipo de conflictos políticos, económicos, y sociales, inexorablemente dividieron a la opinión en dos partes irreconciliables. El clima de violencia creciente culminó el 18 de julio de 1936 con un levantamiento militar que condujo a una trágica guerra civil que no terminó hasta tres años más tarde.

El 1º de octubre de 1936 el general Franco se aupó al poder como Jefe del Estado y comandante supremo de los ejércitos. El Estado Español se embarcó en un periodo de cuarenta años de dictadura, durante la cual la vida política del país se caracterizó por la ilegalidad de todos los partidos políticos con la excepción del Movimiento Nacional. Franco murió en 1975 poniendo fin a un periodo de la historia de España y abriendo camino a la restauración de la monarquía con la subida al trono del actual Rey de España, Juan Carlos I de Borbón y Borbón.

El joven monarca se estableció pronto como un resuelto motor del cambio hacia una democracia de estilo occidental a través de un cuidadoso proceso de reforma política que derogó las estructuras legales del franquismo. Aldolfo Suárez, Presidente del segundo gobierno de la monarquía (julio de 1976) condujo con determinación y destreza con la ayuda, ciertamente, de un amplio consenso social-la llamada transición a la democracia que, después de atravesar diversas etapas (reconocimiento de las libertades fundamentales, partidos políticos, incluido el Partido Comunista, los sindicatos, una amnistía de los delitos políticos, etc.), culminó con las primeras elecciones parlamentarias democráticas en 41 años el 15 de junio de1977. Las Cortes elegidas decidieron comenzar un proceso constituyente que concluyó con la aprobación de una nueva Constitución, ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978.

Entre 1980 y 1982 las regiones de Cataluña, el País Vasco, Galicia y Andalucía aprobaron estatutos de autonomía y eligieron sus respectivos parlamentos. En enero de1981 el presidente del Gobierno Aldolfo Suárez dimitió y fue sustituido por Leopoldo Calvo-Sotelo.

El 27 de agosto de 1982 Calvo-Sotelo presentó al Rey el decreto de disolución del Parlamento y convocatoria de elecciones generales para el 28 de octubre. La victoria en las urnas fue para el Partido Socialista Obrero Español y su secretario general Felipe González. Los socialistas obtuvieron 202 escaños de los 350 que tiene la Cámara Baja y aproximadamente el 48% del voto popular. Felipe González fue elegido Presidente del Gobierno (2 de diciembre) por el voto de investidura parlamentario. Los grandes perdedores fueron la Unión de Centro Democrático-que se dividió tras la marcha de varios de sus miembros-y el Partido Comunista de España (PCE). Alianza Popular, cuyo presidente era Manuel Fraga Iribarne, consiguió un considerable aumento (106 escaños y aproximadamente el 26% de los votos).

El Partido Socialista Español ganó también las elecciones de 1986, 1989 y 1993 y se consolidó la posición del Partido Popular, encabezado por José María Aznar, como la segunda fuerza política del país.